¿Ataques de pánico o la sensación de que estás muriendo?

¿Ataques de pánico o la sensación de que estás muriendo?

Un ataque de pánico es un episodio breve y repentino de temor intenso con una variedad de síntomas físicos tales como: palpitaciones cardiacas, sensación de asfixia, dolor en el pecho, mareos y temblores, que ocurre sin la intervención de amenaza externa alguna.

La primera vez que se sufre un ataque de pánico, a menudo es una experiencia salida de la nada que sucede al estar realizando cualquier actividad normal, como una caminata al aire libre. De pronto viene una racha de sensaciones de temor, pero duran por unos cuantos segundos o pocos minutos.

Este ataque no necesita del estímulo inicial para que vuelva a suceder y provoque otro; suele ocurrir por sí mismo porque se alimenta del temor de volver a padecerlo.

“¿Cómo que no tengo nada malo? Doctor, sé lo que sentí. ¡Sentí que me moría!”

Esta es una típica expresión del paciente tras atravesar un ataque de pánico. Además, este suele acudir a otros médicos con la esperanza que le den un diagnóstico correcto, para saber como se llama la “terrible” enfermedad que padece.

Sin embargo, después de varias visitas a los médicos y de practicarse una serie de análisis, no obtiene respuesta satisfactoria. “Quizá son sus nervios”, es el comentario. No, es un ataque de pánico escalofriante… y se siente horrible.

¿Cuáles son los factores que contribuyen al temor irracional y a los ataques de pánico?

El temor no surge en un vacío. Algo ha hecho que nos dejemos controlar por él y algo dispara el temor a niveles ya no controlables. Esa experiencia sucedió en el pasado y lo que detona el temor sucede en el presente. Para actuar con sabiduría y saber por qué el temor me controla en el presente, es imprescindible hallar la verdad acerca de su origen.

Algunas experiencias previas que pueden influenciar

  • Experiencias traumáticas:

Abuso o violación sexual infantil.

Accidente automovilístico.

Muerte de un ser querido o de una mascota amada.

  • Formas en que otras personas asustan a los demás:

Un padre que profería amenazas de violencia.

Hermanos que lo amenazaron con violencia.

Otras personas que lo amenazaron con violencia.

  • El sentido de auto-estima que no se ha desarrollado:

Rechazo, crítica o ridiculizarlo.

Bajo rendimiento académico.

Falta de habilidades atléticas o artísticas.

  • Familiares que mostraban excesivo temor

“Mi tía tenia un trastorno de pánico”

“Mi padre se mostraba constantemente preocupado”

“Mi madre era temerosa y sobreprotectora”

Reconozca la razón de su temor, dígase a sí mismo la verdad acerca de su pasado y su presente.

“Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño, cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño” (1 Corintios 13:11)

Busquemos y analicemos la raíz del problema de ser controlado por el temor

Creencia incorrecta

Como no puedo controlar mis temores, la mejor solución es tratar de evitar cualquier situación de temor”.

Creencia correcta

Puedo enfrentar mi temor en la fortaleza del Señor y de esa manera no me dejaré dominar por éste. Cristo vive en mí y al centrar mi atención en su perfecto amor y perfecta verdad, experimentaré su perfecta paz en medio de cualquier situación que me atemorice”.

“Temor y temblor vinieron sobre mi, y terror me ha cubierto” (Salmos 55:5)

“Porque el temor que me espantaba me ha venido, y me ha acontecido lo que yo temía” (Job 3:25)

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor” (1 Juan 4:18)

Por Renée Pereira | Psicólogo y Pastor de CFA Fdo. De la Mora

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